Consume y Muere

Me encanta este anuncio de Yoigo, parte de la campaña de presentación de la compañía de capital sueco en España, hace ya más de tres años. Fue un mensaje atrevido que, poco a poco, ha caído cayendo en desuso en la filosofía corporativa de Yoigo, a medida que su cuota de mercado creció hasta el 2,91% de todas las líneas móviles –más o menos tiene ya 1,5 millones de clientes– y después de haber acaparado la mayor parte de las portabilidades y nuevas líneas en los últimos años, según dijo en marzo la CMT.

Cualquiera que entre hoy en la web de la operadora descubrirá que, si bien su tipo de letra no es el Arial 6, no debe pasar de los ocho puntos por letra. En la sección de las tarifas de internet, hay ahora cambios de velocidades de conexión, consumos mínimos, precios sin y con impuestos, condiciones variadas… La sección de tarifas de voz empezó con una tarifa única en 2006 y hoy es un popurrí de números, horarios de tarifas planas y demás. Imposible ofrecer un abanico de servicios tan amplio sin que la letra pequeña inunde la página por todas partes.

Letra pequeña para ganar un iPhone

Letra pequeña para "ganar" un iPhone

Aunque en el caso de Yoigo la intención original era buena, hay otras campañas que directamente utilizan la letra pequeña para intentar colarnos algo completamente diferente a lo que anuncian a simple vista. Navegando por blogs de telefonía móvil me he topado con este ejemplo: un concurso en el que puedes ganar uno de los conocidos teléfonos de Apple con solo rellenar unas preguntas que es, además, toda un ejemplo del uso interesado de la tipografía.

Los caracteres ‘Gana un iPhone 3GS’ son más de diez veces mayores que los que explican, en la parte inferior, que al participar en la campaña lo que hace el usuario es dar su consentimiento para que le envíen hasta 15 SMS a la semana (cada uno con un coste de 0,35 €… que hacen un total de 5,25 euros semanales) y poder participar, así, en el sorteo del teléfono. Eso sí, cumple con el código de conducta para estos servicios que el Ministerio de Industria publicó el año pasado para intentar regular el salvaje mercado de los mensajes premium: el operador es fácilmente identificable (Celldorado), son caracteres legibles (he reducido un poco el tamaño de la captura de pantalla, pero en el original se leía perfectamente el párrafo de abajo) y la información sobre precios se presenta de manera estática.

Una tele por domiciliar la nómina

Anuncio de Banesto que promete una tele por domiciliar la nómina en el banco (banesto.es)

La letra pequeña no se limita a aparecer en compañías de telecomunicaciones o contenidos para móviles. Los bancos tienen gran experiencia en añadir condiciones a sus servicios, regalos y bonificaciones. Uno de los casos que más me llaman la atención es este de Banesto, que nos promete un televisor LED de marca Sony con solo domiciliar nuestra nómina en la entidad. ¿Solo con eso?

Pues no: si hacemos clic en el botón ‘Ver condiciones’ que está bajo la foto de la tele, encontramos que la nómina, pensión o ingresos regulares para autónomos deben ser de, por lo menos, 800 euros. Tenemos que mantener la nómina en el banco durante 30 meses y también debemos domiciliar tres recibos y contratar una tarjeta 4B y una tarjeta de crédito. La letra pequeña va más allá: endosa al cliente 98 euros por “gastos de manipulado y envío”. Aunque ese precio por un televisor que sin duda cuesta en el mercado cinco veces más no es una mala opción, tanta letra pequeña, tantas condiciones y tal plazo de permanencia le resta a la ‘oferta’ gran parte de su atractivo. Y eso que solo hemos rozado el tema ‘cuenta nómina’, al que deberemos volver muy pronto para hablar con más profundidad.