Consume y Muere

Mi primer contacto con las condiciones laborales de los trabajadores del sector textil fue en 2004: estaba de Erasmus en la Universidad de Ámsterdam y en la asignatura ‘Global political economy’ me di de bruces con la realidad de las trabajadoras latinas de esta industria. Aún hoy recuerdo aquel estudio con el que trabajamos en clase durante semanas, titulado Sweatshops here and there: the garment industry, latinas and labor migrations (Carmen Teresa Whalen, 2002). Podéis ver una versión algo edulcorada pero bastante significativa en la escena de arriba, extraída de la película Las mujeres de verdad tienen curvas dirigida por Patricia Cardoso también en 2002.

Si bien la situación de las protagonistas de la película es la paradigmática en los estudios de género y relaciones laborales, no es ni mucho menos la más extrema. Tras publicar un artículo sobre la banca ética, hace unas semanas recibí un mensaje de Setem, una federación de ONG que ha venido trabajando en la denuncia de diversos sectores económicos en los últimos años. Además de hablarme sobre sus campañas sobre finanzas, también he conocido su campaña ‘Ropa limpia‘.

Básicamente, lo que busca Setem con esta campaña (puesta en marcha junto a otras ONG y coordinadoras en diversos países) es denunciar las condiciones de la producción de la ropa que se vende en las grandes superficies. Hace unos días presentaron en Barcelona el informe Pasen por caja (que podéis leer, completo, en este enlace). El lugar escogido fueron Las Ramblas de Barcelona. Bueno, más exactamente… el tramo del paseo que está delante de un supermercado Carrefour. ¿Por qué?

Pues porque el estudio hace una descripción pormenorizada de las condiciones en las que 30 empresas subcontratadas fabrican la ropa que se vende en los establecimientos Aldi, Carrefour, Lidl, Tesco y Wal-Mart. El responsable de la investigación y responsable de la campaña en Catalunya, Albert Sales, afirma que “las condiciones de las trabajadoras y los trabajadores de estas fábricas incumplían la mayoría de los convenios fundamentales de la Organización Internacional del Trabajo”.

Protesta de Setem frente a un supermercado Carrefour en Barcelona (Setem)

Protesta a favor de la 'Ropa limpia' frente a un supermercado Carrefour en Barcelona (Setem)

Entre otras circunstancias, el informe concluye que los salarios que reciben los trabajadores de estas fábricas, situadas en Bangladesh, India, Sri Lanka y Tailandia, es muy inferior al que recibirían por el mismo trabajo empleados de países desarrollados, tanto en términos absolutos como en términos relativos. Por ejemplo: una familia tipo de la India de entre cuatro y cinco miembros necesita, según el estudio, unos 80 euros para cubrir sus necesidades de un mes; los sueldos de un mes de trabajo se situaban en 2007 en unos 42 €. Parece suficiente si dos miembros de la familia trabajan… pero, en realidad, en esos 42 euros se incluye el salario base y todas las horas extra que se tienen que realizar para alcanzar la barrera de la subsistencia. En la India, según el texto de Setem, algunas fábricas ofrecen jornadas de unas 60 horas semanales (unas diez horas, seis días a la semana) mientras que otras llegan, incluso, a requerir que sus empleados llegaran “a trabajar a las 8 a.m. terminando a las 10 p.m. durante 7 días a la semana”.

Con estas condiciones, lo que consiguen las compañías locales subcontratadas es bajar los precios al mínimo para poder vender a las grandes distribuidoras europeas y norteamericanas que, muy orgullosas, llegan a publicitar sus productos textiles como producidos bajo condiciones laborales dignas. La fuerte presión derivada de la presentación del estudio en Alemania ha llevado, sin embargo, a que la cadena Lidl haya retirado estas afirmaciones de sus materiales promocionales. Según leo en la web internacional de la campaña ‘Ropa limpia’, la firma alemana ha tenido que retirar de toda su publicidad cualquier tipo de mención a su pertenencia a la BSCI, una organización creada entre grandes empresas de la distribución que intenta asegurar que las condiciones de trabajo en sus proveedores son las adecuadas. Esta asociación, paradójicamente, ilustra su página web con una imagen de un grupo de mujeres en un taller de confección.