Consume y Muere

Imagen publicitaria de Invercapital.

“Hemos tenido que vender el piso para poder pagar y encima la cantidad que pedimos se ha triplicado por los intereses de demora”, explica a Periodismo Humano a través de correo electrónico una familia que acudió a Invercapital para reunificar sus deudas ante los problemas económicos por los que atravesaba. “Lo que hicieron en un primer momento fue darnos un crédito de urgencia con la promesa de que lograríamos, gracias a su intermediación,  que un banco convencional nos concediera un préstamo a un buen interés y con un plazo más llevadero para nosotros. Después nos dejaron en la estacada y la bola de nieve de nuestro crédito había crecido tanto que fue inevitable malvender nuestra vivienda para pagar. Sabíamos que los intereses eran altos pero lo que nos encontramos nos parecía increíble”.

Intereses más que  elevados que rozan el concepto de usura, comisiones de dudosa legitimidad en algunos casos, según las organizaciones de afectados, que se cobran masivamente, créditos que se conceden con el aval de una vivienda a familias en una situación financiera crítica a sabiendas de que lo más probable es que no puedan pagar, prestamistas que se dirigen conscientemente a personas sin nómina, incluso morosos ya registrados en las listas de la ASNEF y a los que no se les exige ningún tipo de garantía… Son ejemplos del modus operandi de todas esas compañías de créditos rápidos que proliferan y se han triplicado al calor de la crisis económica y que han hecho del riesgo de impago materia prima de sus negocios.

Desde CEACCU se han analizado algunas de las más conocidas compañías que conceden estos créditos rápidos. El resultado es que, por regla general, la publicidad de estas empresas no deja suficientemente visibles las condiciones económicas de estos créditos, aunque sí se destaca que se puede devolver el préstamo en cómodas cuotas. Hay que prestar especial atención antes de solicitar cualquiera de estos créditos y no dejarse llevar por el impulso que suele generar este tipo de promociones en personas que, en muchos casos, ya se encuentran desesperadas por el callejón económico que padecen.

Es imprescindible antes de firmar tener una idea clara de cuál será su coste total. Esta cantidad se compone del importe solicitado, más los intereses que irán añadidos, las comisiones de apertura, cancelación y de cualquier otro tipo, y los seguros que la empresa obliga a contratar  y de los que en muchas ocasiones no se informa convenientemente al cliente, lo que supone un incumplimiento de la Directiva de Crédito al Consumo, como señala la Unión Europea. En el caso de que se ponga la vivienda como aval, también hay que tener en cuenta los gastos notariales del proceso que, según los afectados, pueden llegar a ser muy elevados.

Dependiendo de la cuantía de estas comisiones, intereses y seguros, las cuotas a devolver varían significativamente en compañías que parecen similares. Por ejemplo, CEACCU informa de que un préstamo de 3.000 euros a devolver en un plazo de 48 meses nos da unas cuotas mensuales que oscilan entre los 78 y los 113 euros dependiendo de la empresa. O lo que es lo mismo, por pedir tres mil euros, el dinero que tendremos que devolver varía de  3.744 a 5.424 euros entre las distintas compañías de créditos rápidos recogidas en el estudio. Es indispensable, por tanto, sentarse a echar cálculos y saber realmente lo que se está firmando.

Sobre todo porque los intereses pueden resultar astronómicos en algunos de estos créditos rápidos. “Hay personas que han pedido 22.000 euros y ahora tienen que pagar 432.000. En algunos casos, los intereses de demora más los gastos notariales de las operaciones en las que se ponen viviendas como aval son tan elevados que rozan la usura”, explican desde AFINES, asociación creada para luchar contra lo que consideran estafas en los créditos rápidos.

Foto: Samwise Gamgee

En CEACCU recuerdan que las comisiones de demora, es decir, las que se abonan cuando no se pagan las cuotas cuando corresponde, no pueden ser 2,5 veces superiores al interés legal del dinero, en la actualidad en un 4%, según el artículo 19.4 de la Ley 7/1995 de crédito al consumo. También hay que tener cuidado porque el interés nominal de este tipo de préstamos suele estar entre un 22-24 %, mientras que los convencionales se cifran en torno a un 10-12%. No hay que olvidar tampoco las comisiones de apertura que pueden llegar al 10% en algunos casos, ya que es habitual que existan cantidades mínimas sea cual sea el importe prestado. Conviene también, según CEACCU, en aquellos préstamos en los que se da un bien como garantía, cerciorarse de que se asegura el valor real del mismo tanto en su envío como en su devolución. No basta, como hacen algunas compañías, un simple envío certificado del objeto

Como conclusión, la única ventaja de este tipo de préstamos es su rapidez y la sencillez de las gestiones para recibir el dinero. Como contrapartida, lógicamente, está el riesgo de un veloz sobreendeudamiento por los alto intereses y comisiones. Es imprescindible no dejarse cegar por el difícil momento presente y elaborar una estimación año a año de las cantidades que habrá que abonar. También es esencial desconfiar de las empresas que prometen un reagrupamiento de las deudas y unas condiciones de pago más desahogadas gracias a la concesión de un nuevo crédito de una compañía bancaria. Si un banco no quiere prestar dinero a una familia por su situación financiera, muchos menos lo hará después de pasar por las manos de una empresa de financiación que ha tomado la vivienda como aval y ha sumado aún más partidas a la deuda.