Consume y Muere

Un día, sin haberlo solicitado, ni haber participado en ningún concurso similar, Samuel Parra recibió en su móvil el siguiente mensaje: “RICO infoma: tu 64591**** ¡puede estar premiado! Solo responde SI al 25354 y puedes ser FINALISTA de 200.000E. HOY en Antena3! (1,42Eur.xsms.N.AtnClte: 902103347)”, desde el remitente 25354.

“Como este o similares hubo 56 millones de sms en los meses del verano de 2010”, comenta Samuel. “Son mensajes gancho que pretenden que el consumidor se suscriba a un servicio por el que te cobran, o engancharte con el continuo envío de mensajes posteriores que te indican que estás más cerca de conseguir el premio, que lo sigas intentando. Yo no piqué, pero conozco mucha gente que sí lo hizo”. Samuel decidió no hacer caso a la invitación porque conoce de cerca la ley de protección de datos personales ya que es socio de ePrivacidad.es, sin embargo se interesó por saber el motivo por el cual Antena 3 hizo uso de su teléfono móvil personal para enviarle ese mensaje: “me dijeron que era porque en el año 1994 yo había solicitado recibir las alertas al tráfico y la meteorología de Antena 3 y por lo visto pasas a su base de datos de tal modo que al cabo del tiempo hacen uso de estos datos para enviarte otro tipo de suscripciones, aunque nada tengan que ver con la temática por la que tú las solicitaste. De este modo están infringiendo la ley”.

La Ley 34/2002 de 11 de julio de servicios de la sociedad de la información y de comercio electrónico (LSSI-CE), en su artículo 21.1 indica: “queda prohibido el envío de comunicaciones publicitarias o promocionales por correo electrónico u otro medio de comunicación electrónica equivalente que previamente no hubieran sido solicitadas o expresamente autorizadas por los destinatarios de las mismas.” Y en su párrafo tercero dice: “En todo caso, el prestador deberá ofrecer al destinatario la posibilidad de oponerse al tratamiento de sus datos con fines promocionales mediante un procedimiento sencillo y gratuito, tanto en el momento de recogida de los datos como en cada una de las comunicaciones comerciales que le dirija”, posibilidad que no se le ofreció a Samuel en ningún momento, que comenta al respecto: “conozco casos de que el mismo sms que me enviaron a mí, les llegó a niños de 13 y 14 años que tenían restringidas las llamadas de sus móviles (sólo al de sus padres, por ejemplo), pero no los mensajes”.

Además de esta normativa general sobre el envío de comunicaciones comerciales, desde hace ya varios meses existen diversas normativas concretas que pretenden regular el envío de los sms de tarificación adicional. El 8 de julio de 2009 la Secretaría de Estado de Telecomunicaciones y la Sociedad de la Información publican el código de conducta para la prestación de los servicios de tarificación adicional basados en el envío de mensajes que entre otras obligaciones, impone las siguientes: En el punto 5.1.2 indica que “el operador titular del número deberá ser siempre fácilmente identificable por los usuarios, de tal forma que éste pueda ponerse en contacto con él sin dificultades”. Y en su punto 5.3.5 señala: “en orden a ofrecer una información adecuada al usuario, la utilización de abreviaturas en la publicidad de los servicios se podrá realizar siempre que sean las comúnmente aceptadas, y se exprese de forma clara y precisa el contenido de la información mínima requerida por el presente Código para cada tipo de servicio”. A este respecto y en relación al sms que enviaron a Samuel -y como a él, a las 56 millones de personas restantes que recibieron uno como ese o similar-, el precio aparece reflejado de la siguiente manera: 1,42Eur.xsms. “Que la x este unida a la abreviatura sms está confundiendo al consumidor, y más si estamos hablando de un consumidor de una cierta edad, como por ejemplo una señora mayor, que desconoce todavía más las abreviaturas de este estilo”, comenta Samuel.

“El problema no es que no haya una normativa adecuada al respecto”, señala Enrique Piñero asesor jurídico de FACUA, que continúa: “el problema está en que no se respeta esa normativa. Hay un continuo incumplimiento sistemático de la misma y nadie hace nada por evitarlo: la administración es lenta e ineficaz”.  A lo que desde la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) apostillan: “mientras la Secretaría de Estado de Telecomunicaciones dice que no es de su competencia, las Comunidades Autónomas, juntas arbitrales y OMIC tienen actuaciones absolutamente dispares. El caso más evidente es la inutilidad de la comisión encargada de supervisar el sector (la CSSTA ), que tras años de existencia se ha mostrado incapaz de acabar con estos engaños masivos y continuados. Los prestadores de estos servicios siguen llenando sus bolsillos a costa del engaño de miles de clientes”.

“Buenas tardes”, dice un consumidor en un foro, “el motivo de la presente es informar a las máximas personas posibles de la estafa que está realizando la empresa Blinko en colaboración con las principales cadenas de televisión. En mi caso se envió un mensaje a ‘Corazón, corazón’, de Antena 3 por el sorteo de un año de hipoteca gratis y ahí empezó nuestro calvario. Desde verano se han llevado unos 100 euros. Ni se os ocurra enviar un mensaje para descargaros una canción, concurso… que si está por medio Blinko y sus secuaces lo pagaréis caro”.

“Tras esta tarta millonaria no están solo los operadores. Aunque ellos también ganan, los grandes beneficiados son las empresas que se encargan de enviar los mensajes. Lo normal es que el consumidor ni siquiera recuerde cuándo dio su número de móvil a una empresa de la que nunca ha oído hablar pero que le está costando mucho dinero. En España, el 43 % del negocio lo controlan 6 empresas, destacando Jet Multimedia y Buongiorno MyAlert, que opera a través del Club Blinko. Miles de personas se han sentido estafadas y guardan un amargo recuerdo de estas plataformas, pero su mala fama salpica sobre todo a los operadores, que son cómplices en este juego”, señala la OCU en un estudio publicado el pasado marzo.

“El Club ZED perteneciente a Blinko, sólo se dedica al tema de los sms y cotiza en bolsa, para que te hagas una idea del dinero que se mueve en este asunto”, comenta Samuel Parra. Cuando a él le enviaron el mensaje de ‘Rico al Instante’ escribió un post en su blog tratando de alertar a los consumidores sobre el incumplimiento legal de mensajes de este tipo, “y la Agencia Española de Protección de Datos se colapsó de las denuncias que se llegaron a poner. Esto sucedió el año pasado y a día de hoy no se tiene constancia de que haya habido ni una sóla resolución de todas las denuncias que se presentaron al respecto”.

Estas prácticas de mensajes televisivos se enmarcan dentro de lo que se conoce como los sms Premium de los que ya hablamos en la sección de ‘Consume y muere’ , debido a que tal y como denuncia la Confederación Española de amas de casa, consumidores y usuarios (CEACCU), en base a las cifras de la memoria anual 2011 de la Comisión de Seguimiento de Servicios de Tarificación Adicional, el 70% de las denuncias en tarificación adicional corresponden a este servicio de alerta que en algunas ocasiones ni tan siquiera se ha solicitado por parte del consumidor  y en otras, no se sabe lo que se está solicitando por la falta de claridad en la información con la que se publicita.

La compañía Movistar anunciaba a finales de 2011 que solicitaría a estas empresas de sms un documento en el que se reflejara el consentimiento de su cliente a la contratación de estos servicios, su firma y una fotocopia de su DNI.

“La mayoría de los operadores actúa como si la cosa no fuese con ellos. El coste de las suscripciones suele rondar los 35 euros, por lo que medidas como la de Orange, que avisa a sus clientes cuando la factura supera los 40 euros, se quedan cortas. Vodafone va más allá y se atreve a firmar con su marca el primer mensaje enviado por la empresa, colaborando así a confundir más que a informar. Y eso que los operadores podrían acabar fácilmente con esta situación. Bastaría con bloquear las suscripciones y que el cliente tuviese que llamar en persona para activarlas (momento en el que se le informaría al detalle de sus características y su precio)”, señala la OCU.

 

CEACCU considera que una de las formas más efectivas de enfrentarse a este engaño es instaurar el sistema de opt-in, que exige la contratación  y autorización expresa del servicio, modelo que rige en la mayoría de los países de Europa.

En caso de que haya sido una de las personas que ha sufrido una suscripción no deseada, CEACCU recomienda enviar la palabra BAJA en un SMS al número desde el que le están enviando las alertas. Después deberá informar a su compañía telefónica para que bloquee la tarificación de cualquier otro mensaje que pueda enviar la empresa en cuestión y posteriormente realizar la reclamación pertinente. FACUA recomienda que las reclamaciones se hagan por escrito si la cuantía supera los 20 euros, tanto ante la empresa que nos está cobrando este servicio que no se ha solicitado, como ante nuestro operador móvil. “Además, yo aconsejaría a los consumidores que acudieran a la asociación de consumidores que estimen más oportuna, porque van a obtener mejores resultados que si lo hacen por cuenta propia”, señala el asesor jurídico de FACUA Enrique Piñero. Tampoco estaría de más, tal y como recomienda Samuel, presentar una queja ante la Agencia Española de Protección de Datos, ya que las empresas que llevan a cabo este tipo de actuaciones normalmente consiguen obtener los datos personales de los clientes vulnerando los principios recogidos en la ley de protección de datos. De hecho, señala Samuel, “cuando se comiencen a resolver las quejas presentadas por ‘Rico al instante’, la empresa gestora de estos sms va a tener que explicar por qué tenía el número de teléfono de las personas a las que envió el mensaje, si muchas de ellas no habían solicitado participar en este concurso, ni en ninguno similar”.

Si la cantidad que el consumidor perdió excediera los 400 euros, existe la posibilidad de realizar una reclamación vía judicial, para la que necesitaría la asistencia de un abogado. Si es inferior, puede optar a llevar a cabo una denuncia colectiva junto con otras personas que se encuentren en la misma situación.

“Ahora normalmente ya obligan a poner la palabra ALTA en este tipo de mensajes que se publicitan por televisión y el primero que se envía es gratuito, es el segundo cuando te cobran”. No obstante, señala Samuel, “yo les diría a los telespectadores que estuvieran atentos, ya que este tipo de mensajes-gancho siguen existiendo. En Cuatro, antes de cada bloque publicitario de un concurso que emiten por la tarde, salen una especie de retos que son muy fáciles de resolver del tipo: “¿cuántas bolas ves en la pantalla?: 6, 8, 9 ó 12″. Ese es el tipo de mensajes ante los cuales se debe estar muy atento, porque de lo contrario te pueden enganchar casi sin darte cuenta”.

(7) Comentarios

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