Consume y Muere

Saber exactamente en qué consiste un artículo rebajado es el primer paso para no ser estafados. Tal y como queda reflejado en el artículo 25 de la Ley 7/1996 de Ordenación de Comercio Minorista se entiende que existe una venta en rebajas, “cuando los artículos objeto de la misma se ofertan en el mismo establecimiento en el que se ejerce habitualmente la actividad comercial, a un precio inferior al fijado antes de dicha venta”. Además, estos artículos deberán estar incluidos con anterioridad, y durante el plazo mínimo de un mes, en la oferta habitual de ventas del comercio. Con esta medida se pretende evitar que los comercios pongan a la venta artículos deteriorados o de menor calidad que tengan almacenados, que es lo que se conoce como saldos y liquidaciones, y que nada tiene que ver con las rebajas. “Lo que sucede es que esto es muy difícil de controlar, y por tanto de denunciar, por parte de los consumidores. Esta es más bien una tarea de la inspección”, comenta Antonino Joya, Director de comunicación y abogado de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU).

En lo que sí deben tener los ojos abiertos los consumidores es en darse cuenta de que el artículo que están comprando esté en perfecto estado y tenga correctamente señalizado el precio anterior y el precio rebajado, o bien, el porcentaje de la rebaja que se le va aplicar al precio anterior. Algo que es obligatorio por Ley. Leer más


Las transformaciones que ha experimentado la percepción social de las mujeres en España ha sido uno de los cambios más rápidos e impactantes de nuestra sociedad desde la instauración de la democracia en España según la filósofa y profesora de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Ana de Miguel. Pero frente a una sociedad caracterizada por una fuerte apariencia de modernidad, o más bien de posmodernidad, tal como comenta de Miguel, desde el feminismo es frecuente escuchar el argumento de que en cuanto “rascas un poco” las cosas no han cambiado tanto. Ni en la esfera pública, ni mucho menos, en la esfera privada.

De Miguel, que en sus últimas publicaciones se ha centrado en la búsqueda de las claves para comprender cómo se reproduce la desigualdad sexual en las sociedades formalmente igualitarias como la nuestra, especialmente entre los jóvenes, cree que en la actualidad las normas de la diferencia sexual no se difunden desde la Ley, ni desde el Estado, ni desde la educación formal; “se forjan desde el mundo de la creación, en la música, los videoclips, el cine, las series, la publicidad… se difunden desde los medios de comunicación de masas y generan unas poderosas industrias que ofrecen un consumo diferenciado para chicas y chicos. Para ellas el culto a la imagen, al cotilleo y al amor romántico. Para ellos la triada fútbol-motor-pornografía”.

El pasado 20 de diciembre la discoteca sevillana Gabana anunciaba a través de carteles publicitarios un sorteo de aumento de pechos entre las clientas del local. Una de las responsables del lugar, Marta Cabrera, negaba con sus declaraciones a distintos medios de comunicación horas más tarde, que la iniciativa pudiera provocar cualquier tipo de polémica argumentando que “este es un país libre, en el que cada uno puede hacer lo que quiera”.
La noticia saltó rápidamente a las redes sociales lo que posibilitó una gran movilización que sirvió de presión para que la publicidad fuera retirada, tal como comenta Olga Ortíz, técnica del Observatorio Andaluz de la Publicidad no Sexista, organismo desde donde se presentó una queja de oficio. “Las publicidades que conseguimos que se retiren son siempre las que mayor movilización social arrastran, por eso es tan importante que las personas se impliquen en denunciar este tipo de actuaciones”. Leer más


Foto: Andrés Rueda

“He sido uno de los afectados en una estafa que consiste en el alta a un servicio que no solicité. Me envían mensajes publicitarios por los que me están cobrando, por no decir robando, 1’42 euros por mensaje desde octubre de 2011. 30 euros al mes con un total de 72 euros cobrados”, explica David Méndez, en un foro donde los afectados por los SMS Premium, estos mensajes telefónicos no deseados pero sí reflejados en la tarifa telefónica, se coordinan para lanzar una denuncia colectiva.

Antonio Muñoz me cuenta una experiencia parecida. “Recibí un mensaje en el que se me invitaba a escoger entre una serie de regalos que en teoría podía canjear por puntos. Como no venía el nombre de ninguna empresa, enseguida pensé que era de mi compañía, Movistar. Entré en la web y mi sorpresa fue mayúscula cuando dos meses después, cuando ya ni me acordaba, me di cuenta de que desde ese momento llevaban cobrándome 24 euros adicionales cada mes en mi factura de teléfono”.

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A diferencia de los adultos, los niños y niñas no han desarrollado aún la capacidad crítica y valorativa para poder discernir entre la realidad y la fantasía. Un factor determinante para el éxito de ventas de los productos infantiles, según expertos consultados, y que convierte a los menores en los consumidores más vulnerables.

www.jmarior.net

En un informe elaborado por la Asociación de Usuarios de Comunicación sobre la publicidad de juguetes de la campaña navideña emitida en televisión durante las Navidades 2009-2010 de acuerdo con los códigos deontológicos vigentes, se señala que los niños ven y entienden lo que aparece en los anuncios publicitarios de diferente forma a los adultos. “Mientras que el adulto es capaz de diferenciar el producto en sí de la marca anunciadora, el niño asocia marca con producto. No pide una muñeca, sino una Barbie”. Leer más


Liquidación de alfombras exclusivas de calidad superior a un precio anormalmente bajo. Es el reclamo que utiliza, entre otras muchas empresas, Carpet Vista, un conocido portal de venta de alfombras por internet, para lograr atraer a más clientes. No es algo inusual y menos ahora con la situación económica que vivimos. Los letreros de liquidación de juguetes y ropa, de cara a la Navidad, prometen descuentos por encima del 50% en los artículos del establecimiento. La crisis ha multiplicado el número de supuestas liquidaciones que no son tales, sino en realidad prácticas que enrarecen la competencia de cara al resto de establecimientos del mismo sector y, por supuesto, van en contra de los intereses del consumidor.

Captura de pantalla de la web de Carpet Vista (pinchar sobre la imagen para ir a la página original)

La razón es que la liquidación es mucho más que una simple campaña intensiva de altos descuentos como suele creer el profano. Su aplicación como herramienta comercial está convenientemente pautada en la normativa que rige el comercio tanto estatal como autonómico. En dicha reglamentación se recoge que las liquidaciones son un recurso que tiene el comerciante cuando se ve obligado a deshacerse del stock acumulado por una serie de razones concretas. “La venta mediante liquidación es de carácter excepcional y puede llevarse a cabo cuando se vaya a producir un cese total o parcial de la actividad, haya un cambio de ramo del comercio o modificacion sustancial de su orientación o cualquier otro supuesto de causa mayor que cree un grave obstáculo al desarrollo de la actividad comercial”, nos explica a través de correo electrónico Manuel García-Izquierdo, presidente de la Confederación Española de Comercio.

No sirven, por tanto, infinidad de argumentos que se suelen ver normalmente en los comercios como excedentes de material, cambio de temporada o partidas no estimadas de mercancía.  Esta es una de las razones por las que, según se recoge en los portales del comerciante de varias comunidades autónomas, la liquidación no puede confundirse con otras figuras comerciales como los saldos o las rebajas. En el caso de las liquidaciones, éstas sólo pueden prolongarse durante un máximo de tres meses o de un año si la razón de su ejecución es por un cese definitivo de negocio. Además, las mercancías no deben tener tara alguna ya que en ese caso estaríamos ante otro supuesto.

Resultan, por tanto, simples cebos comerciales y más si lo que se busca es servirse del efecto psicológico que la liquidación provoca en la mente del consumidor. “Las liquidaciones permanentes están incluidas dentro de la lista negra de prácticas comerciales desleales”, nos explica desde CEACCU el experto Eugenio Ribón. “Se trata de afirmar que un producto solo se haya disponible por circunstancias excepcionales y por un período muy breve de tiempo para incitar al consumidor a comprar con el convencimiento de que verdaderamente es una ocasión única”. Dos meses después, sin embargo, como sucede en el caso de las alfombras y de tantos otros, los “ultimísimos” productos del stock siguen estando igual de disponibles y se comercializan con regularidad.

Pero, ¿cómo tendría que actuar el comercio en cuestión si realmente nos encontráramos ante una verdadera liquidación? Pues según la legislación vigente, el dueño del negocio tendría que haber prevenido antes a las autoridades competentes del ayuntamiento de la localidad en la que se ubica con un mínimo de una semana de antelación. Además, una vez se lleva a cabo la misma, el comercio no podrá volver a ejercer la misma actividad en su misma ubicación en un plazo de tres años, al menos en relación al tipo de productos sobre los que se ha hecho la liquidación. Se trata, por tanto, de un suceso que marca un antes y un después.

Probablemente llegado a este punto, el consumidor se habrá dado cuenta de que  la mayoría de la liquidaciones en las que ha participado como comprador eran engañosas. Para poder reconocerlas hay que tener en cuenta que otra de las obligaciones de la normativa es que el negocio tiene que advertir en sus carteles o anuncios de liquidación de las razones que le han llevado a tomar esta decisión (por traspaso, por cambio de negocio, traslado, etcétera). Además, las liquidaciones solo se pueden llevar a cabo sobre la mercancía y las existencias ya acumulada, así que cualquier nueva adquisición no puede estar sujeta a estos descuentos.

“Las ventas que utilicen la denominación de liquidación y no correspondan a este concepto legal pueden constituir una conducta  desleal según la Ley de Competencia desleal”, explica García-Izquierdo. “La razón es que contienen información falsa u otra que, aún siendo veraz, por su contenido o presentación puede inducir a error a sus destinatarios. Afecta a algunos de los aspectos recogidos en la citada ley como el modo de fijación del precio o la existencia de una ventaja específica con respecto a él”, resume García-Izquierdo. Si además, se da el caso de que la liquidación se promociona y sirve de reclamo publicitario, se estarían violando los artículos 22.3 y 7 de la LCD que se refieren a las promociones engañosas o que tienen que ver con omisiones que pueden llevar a confusión a los consumidores.