Consume y Muere

Publicidad de una promoción de movistar en recibida en mi móvil

Publicidad de una promoción de movistar en recibida en mi móvil

Después de cuestionarme sobre nuestra lealtad a las marcas, tengo ganas de seguir haciéndome preguntas. Aunque hoy voy a ser algo más directo: ¿tengo cara de tonto? Antes de que os lancéis a contestar (a alguno le darán ganas de contestar que “sí” como dan ganas de estampar una tarta de merengue en la cara de alguien cuando la ves en la pastelería), os aviso que es una pregunta retórica y que no hace falta que entréis todos en el perfil a ver qué cara tengo. Vamos al lío: ¿tengo cara de tonto? ¿Por qué Movistar me manda un mensaje como el que veis arriba, que recibí ayer por la mañana?

Vale, puede que fijándonos en el sentido literal de cada palabra, la frase tenga sentido. Cuanto más hablo, mayor es el importe que me descuentan. De hecho, la oferta podría ir más allá: si hablo mucho, el porcentaje del descuento se incrementa (por cierto, he llamado al 900101010 y nadie sabe descifrarme el enigma, así que nos quedamos –de momento– sin saber cuál es la interpretación correcta).

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Marca blanca!, una viñeta de Palomitas y Maíz (palomitasymaiz / Flickr)

"Marca blanca!", una viñeta de Palomitas y Maíz (palomitasymaiz / Flickr)

Kellogg’s, el fabricante de cereales para desayuno, anunció hace unos meses que está desarrollando maquinaria capaz de grabar con láser el logo de su empresa en los copos de maíz (sí, en cada copo de maíz) para luchar contra el empuje de los ‘fake flakes’, los cereales “de mentira” según una de sus responsables. Desde hace un tiempo, la marca más conocida en productos lácteos adorna sus anuncios con un tajante “Danone no fabrica para otras marcas” y ha contratado ¡a Manolo Escobar! (y a su perro) para loar las bondades de su yogur anticolesterol. Hasta el señor respetable que decía aquel mítico “el algodón no engaña” ha sido sustituido por un muchacho bien parecido que acude raudo a la llamada de una casera joven y su grupo de amigas.

Y nada. A pesar de tamaño despliegue de armamento pesado en la publicidad de los grandes fabricantes, las marcas de distribuidor siguen ganando terreno. En época de estancamiento o recesión en la economía, parece que ya casi no nos importa que el friegasuelos o los cereales del desayuno lleven alguna de las marcas que hace dos décadas reinaban en la tele y en nuestras alacenas. Según leo en Elpais.com, en 2008 el 89,6% de los consumidores compraba marcas blancas frente al 76,8% de 2006, ambos años antes de la explosión de la crisis económica actual. Pero… ¿por qué están triunfando las marcas blancas?

La razón esencial es el precio. Acabo de mirar la web de compra en línea de Carrefour y he comprobado que, frente a los 1,92 euros del paquete de 500 g de Corn Flakes de Kellogg’s, los que llevan la marca del hipermercado francés cuestan 1 euro. Por el limpiador multiusos Tenn de 1,4 litros, nos piden 2,30 euros mientras que su competidor de marca Carrefour cotiza en la web a 0,90 euros.

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