Consume y Muere

Euros (AP)

Cuando María acude a la compra debe pensar muy bien en qué gastar su dinero, ya que cuenta con 1.400 euros para pasar el mes, ella, y los tres miembros restantes que componen su familia: sus dos hijos de 17 y 14 años, que están estudiando, y su marido que es quien aporta el salario en casa, puesto que María está en paro, y desde hace más de un año y medio, sin cobrar la prestación por desempleo.

A María -cuando es a ella a quien le toca hacer la compra- cada barra de pan le cuesta hoy 0’50 céntimos de euro, un 85% más cara de lo que le costaba en 2001, ya que por aquel entonces costaba 40/45 pesetas (0,27 céntimos de euro); la unidad de huevos ha pasado de costarle 0’07 a 0’15 céntimos de euro, un 114% más cara; la leche de 0’60 a 0’89, un 48% más y un kilo de patatas de 0’32 a 0’69, o lo que es lo mismo, un 116% más caro, todo ello según un informe elaborado por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) en el que se analiza los 10 años que el euro ha cumplido, desde su entrada en funcionamiento en España.

“Nadie creía que España iba a estar aquí, participando activamente en el acto fundacional del euro en la moneda única europea”, fueron las palabras pronunciadas por José María Aznar como presidente del gobierno el 1 de enero de 2002, cuando el euro entró en funcionamiento en España.  Lo que tampoco María, ni el resto de consumidores españoles imaginaban, era que 10 años más tarde de que eso sucediera la cesta de la compra les iba a costar un 48% más cara de lo que les costaba por aquel entonces. “Pese a lo que algunos expertos aseguraban, no se trataba de un ajuste puntual para ponernos al nivel de Europa. Las subidas de precios se convirtieron en tendencia, cargando todo el peso del cambio sobre los hombros del consumidor. A partir de 2002 es posible consultar los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) y confirmar que la ley de la gravedad no se aplica a todos los campos: hay cosas que suben y jamás vuelven a bajar”, denuncia la OCU.

Símbolo del euro iluminado (AP)

Tampoco los precios han bajado en la vivienda que, muy al contrario, se han incrementado en un 66% en la de nueva construcción- según la Sociedad de Tasación, en diciembre del 2000 el metro cuadrado costaba de media en España 1.453 euros y  en junio de 2011 ya valía 2.419 euros-, llegando a experimentar la de segunda mano subidas de hasta el 78% en Madrid y el 70% en Barcelona -según la web inmobiliaria Idealista, en marzo de 2001 el metro cuadrado de segunda mano costaba 328.923 pesetas en Madrid (1.973 euros) y 351.312 en Barcelona (2.111 euros), mientras que en octubre de 2011, el metro cuadrado pasó a costar 3.507 euros en Madrid y 3.588 en Barcelona-.

“Nosotros tenemos que dar gracias de que el piso lo tenemos pagado, porque si tuviéramos que pagar hipoteca no tendríamos para comer”, dice María, quien también da gracias porque su marido no necesite coger el coche para ir al trabajo, ni utilizar el transporte público, “se va caminando, porque lo tiene cerquita de casa”. Si el marido de María tuviera que utilizar el transporte público, como al resto de consumidores españoles, le costaría hoy un 58% más caro en euros de lo que les costaba en pesetas. En este sentido, Madrid tiene el billete de metro y bus sencillo más caro de todo el país, con el incremento que el pasado agosto experimentó, y por el cual, pasó de costar de 1 euro a 1’50. “La subida aplicada en Madrid es a todas luces desmesurada. No se corresponde con una mejora equivalente en el servicio y desincentiva el uso del transporte público, con lo que se sitúa radicalmente en contra de las políticas de reducción de emisiones y contención de la contaminación”, según la OCU.

Uno de los argumentos utilizados por el gobierno de la Comunidad de Madrid para respaldar este incremento fue que este tipo de billete llevaba muchos años sin variar de precio. Pero, tal como refleja la OCU en su informe, el precio medio del billete sencillo en España es de 1,01 euros: “los madrileños llevan muchos años sufriendo un precio muy elevado y ahora, cuando empezaba a situarse en la zona media de la tabla, llega el jarro de agua fría”. A Madrid le siguen Barcelona y San Sebastián como las ciudades en las que resulta más caro hacer uso del transporte público. El billete sencillo les cuesta a los consumidores de estas ciudades 1’45 y 1’40 euros, respectivamente.

Campaña ciudadana contra la subida del billete del metro de Madrid en la que se evidencia que es mucho más caro que en otras ciudades europeas al compararlo con el salario mínimo interprofesional

Salvo comprar nuevas tecnologías -dvd, cámaras de fotos, electrodomésticos, videocámaras, etc.-, que es en lo único en lo que han bajado los precios en estos 10 años, todo resulta más caro pero, ¿qué ha pasado con los salarios? ¿Han subido en relación al incremento de precios?

En este sentido la Confederación Española de organizaciones de amas de casa, consumidores y usuarios (CEACUU), denuncia la desproporción entre la evolución de los ingresos de las familias, cuyos salarios medios subieron tan solo un 14% en todos estos años, y la subida de precios tan desmesurada en la mayor parte de los artículos de consumo: la Encuesta de Estructura Salarial del INE despeja cualquier tipo de duda al respecto. En 2002, el salario medio en España era de 19.802 euros brutos al año. En 2009 -última encuesta publicada-, se situaba en 22.511 euros.

A la hora de revisar los salarios, alerta la OCU, en muchas empresas se toma como referencia el Indíce de Precios de Consumo (IPC), que refleja la inflación y el coste de vida. Lo elabora el INE mediante una encuesta que determina lo que cuesta una hipotética cesta de la compra en la que se incluyen alimentación, ropa, comunicaciones, transporte, ocio y otros gastos cotidianos, y en su cálculo no se tiene en cuenta la compraventa de viviendas, aunque sí los alquileres.

“La pregunta incómoda es si el IPC consigue reflejar la realidad que hemos descrito. Entre 2002 y 2009, su variación acumulada no superó el 23%”, lo que significa que  el IPC no refleja la subida generalizada de precios desde la llegada del euro. “Los españoles llenan sus bolsillos con salarios que se han quedado desfasados respecto a estas subidas, pero también respecto al propio IPC. A falta de datos para 2011, si el salario medio hubiese crecido lo mismo que el IPC, en 2009 debería haber sido 3.600 euros brutos anuales más alto de lo que lo fue”.

“Antes del euro nosotros pasábamos la semana con 5.000 pesetas, ahora con 50 euros, que es más dinero, no me llega para nada”. Según los datos del informe de la OCU la de María, como la de otros muchos consumidores, no es una apreciación personal, sino una realidad. “Mi marido y yo llevamos dos años sin comprarnos nada de ropa, a no ser que se nos rompa algo de las prendas básicas de uso diario como son los calcetines. Los dos duros que nos puedan sobrar a fin de mes, preferimos dárselos a nuestros hijos y desde hace mucho tiempo no sabemos lo que es ir aquí o allá. Nuestro ocio consiste en pasear en bici, que de momento y si no te ponen una multa, es gratis”, y por primera vez en toda la entrevista, a María se le escapa una leve sonrisa.