Consume y Muere

Me encanta este anuncio de Yoigo, parte de la campaña de presentación de la compañía de capital sueco en España, hace ya más de tres años. Fue un mensaje atrevido que, poco a poco, ha caído cayendo en desuso en la filosofía corporativa de Yoigo, a medida que su cuota de mercado creció hasta el 2,91% de todas las líneas móviles –más o menos tiene ya 1,5 millones de clientes– y después de haber acaparado la mayor parte de las portabilidades y nuevas líneas en los últimos años, según dijo en marzo la CMT.

Cualquiera que entre hoy en la web de la operadora descubrirá que, si bien su tipo de letra no es el Arial 6, no debe pasar de los ocho puntos por letra. En la sección de las tarifas de internet, hay ahora cambios de velocidades de conexión, consumos mínimos, precios sin y con impuestos, condiciones variadas… La sección de tarifas de voz empezó con una tarifa única en 2006 y hoy es un popurrí de números, horarios de tarifas planas y demás. Imposible ofrecer un abanico de servicios tan amplio sin que la letra pequeña inunde la página por todas partes.

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Una escultura de Andreas Slominski: una bici cubierta por bolsas de plástico (bubilla2002 / Flickr)

Ayer lunes decidí llenar la nevera y llegué asustado a casa. Si para salir de copas los jueves son los “nuevos” sábados, los lunes son ahora el nuevo día de compras por excelencia. También son, probablemente, los días que más bolsas de plástico se gastan. He buscado datos oficiales acerca del uso de estos sacos de un solo uso y esto es lo que dice el Ministerio de Medio Ambiente, Rural y Marino: en España consumimos 13.500 bolsas de plástico 13.500 millones de bolsas al año, lo que significa más o menos unas 300 por habitante y año. En total, las bolsas que usamos los españoles cada año equivalen a unas 98.800 toneladas de residuos, de los que sólo se recicla el 15%.

Frente a la situación liberalizada que vivimos en España, otros estados han tomado medidas de intervención para reducir  el impacto de las bolsas de plástico: en Irlanda se cobra en la actualidad un impuesto de 22 céntimos por bolsa. Puede parecer una tasa muy elevada para un producto cuyo coste no es superior a dos céntimos. Pues bien, han reducido su uso un 90% en los años que lleva en vigor (desde 2002). En Letonia han decidido trasladar la carga impositiva a los productores, aumentándola a los que producen bolsas con plásticos fósiles y reduciéndola a los que generan bioplásticos. Podéis leer más en esta nota que el MARM preparó para unas jornadas sobre residuos que celebró hace unos meses.