Consume y Muere

Cápsulas de vitaminas

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) la venta de multivitamínicos en el mundo se multiplicó por 20 en los últimos 15 años, mientras que las vitaminas C y E crecieron hasta 15 veces y los alimentos enriquecidos hasta 17. Estos productos se pueden vender libremente, desde en supermercados hasta farmacias pasando por herbolarios o tiendas dietéticas, sin tener como requisito la supervisión o consejo de un profesional de la salud. Los europeos gastan al año 1.500 euros en complementos alimenticios y el 20% de los españoles confiesan tomarlos o haberlos tomado en alguna ocasión. Se venden como productos para la pérdida de peso, evitar la caída del cabello, mejorar la práctica deportiva, o incluso, para prevenir síntomas de enfermedades, pero ¿son conscientes los consumidores de cuáles son los riesgos de su consumo y si las propiedades que se publicitan en ellos están realmente demostradas?

“Hace unos años decidí adelgazar algunos kilos, por lo que me fui a una clínica privada especializada en nutrición”, comenta Soledad a Periodismo Humano. “En esa clínica, en la que creí ponerme en manos de profesionales, me recetaron unas pastillas que me enviaban directamente a casa, sin ningún tipo de marca en su caja que las identificara y que nunca supe de dónde venían. En 3 meses mi peso bajo de 62 a 47 kilos, pero comencé a sentirme mal: no tenía ganas de comer, me provocaron insomnio y solo me apetecía estar activa. Dejé de tomarlas porque la madre de un chico, que también seguía este tratamiento, me alertó. A su hijo le dio un ataque de ansiedad y en el hospital le dijeron que fue provocado por las pastillas que estaba tomando, porque llevaban anfetamina. Al tiempo me enteré de que prohibieron su venta. La clínica que me las recetó sigue en funcionamiento”. Leer más