Consume y Muere

Cero comisiones. Se ha convertido en uno de los lemas publicitarios de multitud de bancos deseosos de captar nuevos clientes y capitales. Hay que darles en parte la razón en el sentido de que algunas entidades están reduciendo comisiones que resultan muy visibles como las que gravan las transferencias, el mantenimiento de una tarjeta, los movimientos en cuentas, etcétera. Se trata en realidad de ejemplos concretos ya que, según publica CEACCU, el grueso de las comisiones en 2011 ha aumentado.

Sin embargo, como  han denunciado a Periodismo Humano varias organizaciones de consumidores, esta bajada minoritaria y puntual viene acompañada de una subida mucho menos visible y más general en otro tipo de comisiones más “discretas”. Curiosamente, destacan los defensores de los consumidores, aquellas que afectan más a las personas con menos ingresos o que menos dinero tienen en su cuenta, como es el caso de las comisiones que se cobran por tener un descubierto, es decir, por quedarse en números rojos. Leer más


A diferencia de los adultos, los niños y niñas no han desarrollado aún la capacidad crítica y valorativa para poder discernir entre la realidad y la fantasía. Un factor determinante para el éxito de ventas de los productos infantiles, según expertos consultados, y que convierte a los menores en los consumidores más vulnerables.

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En un informe elaborado por la Asociación de Usuarios de Comunicación sobre la publicidad de juguetes de la campaña navideña emitida en televisión durante las Navidades 2009-2010 de acuerdo con los códigos deontológicos vigentes, se señala que los niños ven y entienden lo que aparece en los anuncios publicitarios de diferente forma a los adultos. “Mientras que el adulto es capaz de diferenciar el producto en sí de la marca anunciadora, el niño asocia marca con producto. No pide una muñeca, sino una Barbie”. Leer más


Hoy me he levantado sabiendo que no soy capaz de hacer dos cosas (entre otras muchas, está claro). La primera, ser tan ocurrente como Seinfeld para cortar una llamada telefónica no deseada que llega en un momento en que no quiero escucharla. La segunda cosa que no puedo hacer es creer que el código de buenas prácticas que han firmado las mayores empresas de telecomunicaciones en España vaya a funcionar de manera adecuada.

Os pongo en antecedentes: el pasado 25 de noviembre Telefónica, Vodafone, Orange, Yoigo y Ono firmaron un código de autorregulación a través del cual se comprometen a moderar las ofensivas de ‘telemarketing’ que ensucian su imagen cada día más. En el acuerdo, que podéis descagar en PDF aquí, se comprometen a unas cuantas prácticas novedosas en el sector pero de sentido común para el resto de humanos (al menos, para los que llevan un móvil en el bolsillo). Veamos algunas de las novedades-ma-non-troppo:

  • “Cuando un consumidor conteste la llamada y manifieste no tener interés por la propuesta, la operadora no volverá a llamar al cliente hasta después de tres meses”, dice uno de los principios acordados por las cinco grandes. Haciendo cuentas, esto limitaría el número de llamadas a un máximo de dieciséis llamadas anuales (cuatro por cada uno de los cuatro operadores de los que no somos clientes). Es un número alto, pero también es verdad que no es lo normal que llamen todas ellas.
  • “Las operadoras (…) contarán con procedimientos que garanticen que no se contactará con los consumidores incluidos en listas en las que se explicita expresamente el deseo de no recibir este tipo de llamadas o publicidad”. Es decir, que podemos utilizar servicios como la famosa Lista Robinson para apuntarnos y dejar claro a las operadoras que no queremos publicidad. En todo caso, el tema de listas de exclusión publicitaria da mucho juego y otro día dedicaremos un artículo completo al tema. Leer más

He encontrado en Youtube este viejo anuncio de la margarina Tulipán que se dirigía a las amas de casa de la década de 1960 con frases como “usted puede tomar su pan reciente (…) pero para disfrutar más de su pan, añádale Tulipán”. En el mismo portal de vídeos me he topado con una actualización de la añeja campaña que podéis ver aquí, adaptada a 2009 y que apela al mismo público objetivo con frases como “¿Y tú, qué pones en su bocadillo?”. Dejando a un lado las enormes similitudes entre uno y otro anuncio, como los planos detalle del cuchillo untando la margarina o la aparición de una madre joven con un niño, existen diferencias evidentes entre uno y otro: el ritmo narrativo, el uso del color o la música ambiente y la aparición de una abuela matriarcal como elemento vertebrador de la familia propuesta. Y, cómo no, la manera en que el anuncio se dirige a su mercado potencial: mientras en 1966 se dirigía a la espectadora –en femenino– con la forma cortés del ‘usted’, el anuncio del año pasado ha saltado directamente a utilizar, sin ningún tipo de contemplación, el tuteo como tratamiento del público.

En los últimos años, varias empresas han optado por ir más allá y dirigirse a sus clientes o público objetivo con formas incluso más coloquiales. Una llamada al teléfono de información comercial de la operadora Yoigo es un ejemplo: “Hola, buenas noches, me llamo Inmaculada. ¿En qué puedo ayudarte?”. Su web nos provee de ejemplos infinitos. Por ejemplo, arranca la presentación de su página de descargas con un “Cuando quieras tunear tu móvil con logos y politonos (…) o un salvapantallas con nuestros muñequitos, tan majos ellos…”.

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Me encanta este anuncio de Yoigo, parte de la campaña de presentación de la compañía de capital sueco en España, hace ya más de tres años. Fue un mensaje atrevido que, poco a poco, ha caído cayendo en desuso en la filosofía corporativa de Yoigo, a medida que su cuota de mercado creció hasta el 2,91% de todas las líneas móviles –más o menos tiene ya 1,5 millones de clientes– y después de haber acaparado la mayor parte de las portabilidades y nuevas líneas en los últimos años, según dijo en marzo la CMT.

Cualquiera que entre hoy en la web de la operadora descubrirá que, si bien su tipo de letra no es el Arial 6, no debe pasar de los ocho puntos por letra. En la sección de las tarifas de internet, hay ahora cambios de velocidades de conexión, consumos mínimos, precios sin y con impuestos, condiciones variadas… La sección de tarifas de voz empezó con una tarifa única en 2006 y hoy es un popurrí de números, horarios de tarifas planas y demás. Imposible ofrecer un abanico de servicios tan amplio sin que la letra pequeña inunde la página por todas partes.

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