Consume y Muere

Foto: Only Charlie / Flickr

Es uno de los sectores de consumo que más descontentos y reclamaciones provoca. Sólo los seguros de coche suponen el 11% de las quejas que cada año recibe la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones. Además, el número no ha dejado de crecer en los tres últimos años de crisis. Los usuarios se sienten indignados por motivos que van desde la decisión de la empresa aseguradora de no renovar el contrato, hasta divergencias en la tasación del valor de un vehículo, pasando, por supuesto, por la cancelación unilateral de la póliza en caso de siniestro total. Ante esta avalancha de críticas, hemos elaborado con la ayuda de expertos e información de la Unión de Consumidores de España (UCE) y de la Federación de Asociaciones de Consumidores y Usuarios de Andalucía (FACUA), una breve guía para saber cómo actuar ante los casos más paradigmáticos y frecuentes (aunque no hay que olvidar que cada póliza es distinta y hay que estudiar cada situación de forma independiente).

  • ¿Qué hago si la compañía ha decidido unilateralmente no renovar el contrato al finalizar el año?

Muchos usuarios se quejan de que después de pasar algunos partes de reparación, se encuentran con que la empresa aseguradora ha decidido poner fin a su relación cuando expire la póliza. Esta decisión es perfectamente válida y no se puede reclamar si la empresa ha avisado al menos dos meses antes de terminar el contrato. Muchos consumidores se indignan ante la no renovación y argumentan que han pasado pocos partes y que, además, en muchos casos, ni siquiera eran culpables del siniestro. Por mucho que tengan sus buenas razones, los contratos se renuevan anualmente sólo si el cliente y la empresa están satisfechos y ninguno de ellos tienen por qué explicar su postura. Si el usuario y la compañía no mantienen comunicación, significará que están de acuerdo con la renovación automática. En el caso de que el consumidor venda su coche, la fecha de caducidad del contrato seguirá siendo la misma y no podrá exigir la devolución de la parte del año contratado que no necesitará. Leer más


Sede de Mapfre en Bilbao (kurtxio / flickr)

Sede de Mapfre en Bilbao (kurtxio / flickr)

Elegir uno entre el enorme repertorio de servicios que nos ofrecen las compañías aseguradoras es casi misión imposible. Existen empresas que ofrecen planes de bajo coste, mientras otras con más nombre y reputación buscan ofrecer opciones con más prestaciones por un precio mayor. En los últimos diez años han surgido multitud de nuevas empresas que, en realidad, son segundas marcas de las aseguradoras tradicionales, como Línea Directa (de Bankinter) o Direct Seguros (de Axa). Si tenemos en cuenta que todas ellas, las tradicionales y las nuevas, ofrecen seguros a terceros, a todo riesgo con y sin franquicia y otros ampliados… ¿cuántas ofertas tenemos que comparar para encontrar el que más nos conviene?

Aparte de las condiciones que podemos escoger, hay otros factores sobre los que no podemos decir nada a la hora de contratar un seguro. Por ejemplo: que si somos hombres pagaremos algo más que las mujeres, que si hemos tenido algún siniestro en los últimos años pagaremos más que los que no han tenido esa (mala) suerte… y que si tenemos menos de 30 años la compañía se fiará algo menos de nosotros y nos cobrará más, supuestamente por la falta de confianza que le inspiramos.

¿Qué se puede hacer frente a esto? Pues básicamente dos cosas. La más normal sería jurar y perjurar que vamos a conducir de manera responsable y no hacer cafradas con el coche… y esperar que se lo crea la compañía. La segunda, pasar por caja y pagar los mil o mil quinientos euros que nos pide la empresa por un servicio que a un adulto de unos 45 años le costaría la mitad.

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