Consume y Muere

Un día, sin haberlo solicitado, ni haber participado en ningún concurso similar, Samuel Parra recibió en su móvil el siguiente mensaje: “RICO infoma: tu 64591**** ¡puede estar premiado! Solo responde SI al 25354 y puedes ser FINALISTA de 200.000E. HOY en Antena3! (1,42Eur.xsms.N.AtnClte: 902103347)”, desde el remitente 25354.

“Como este o similares hubo 56 millones de sms en los meses del verano de 2010”, comenta Samuel. “Son mensajes gancho que pretenden que el consumidor se suscriba a un servicio por el que te cobran, o engancharte con el continuo envío de mensajes posteriores que te indican que estás más cerca de conseguir el premio, que lo sigas intentando. Yo no piqué, pero conozco mucha gente que sí lo hizo”. Samuel decidió no hacer caso a la invitación porque conoce de cerca la ley de protección de datos personales ya que es socio de ePrivacidad.es, sin embargo se interesó por saber el motivo por el cual Antena 3 hizo uso de su teléfono móvil personal para enviarle ese mensaje: “me dijeron que era porque en el año 1994 yo había solicitado recibir las alertas al tráfico y la meteorología de Antena 3 y por lo visto pasas a su base de datos de tal modo que al cabo del tiempo hacen uso de estos datos para enviarte otro tipo de suscripciones, aunque nada tengan que ver con la temática por la que tú las solicitaste. De este modo están infringiendo la ley”. Leer más


Me encanta este anuncio de Yoigo, parte de la campaña de presentación de la compañía de capital sueco en España, hace ya más de tres años. Fue un mensaje atrevido que, poco a poco, ha caído cayendo en desuso en la filosofía corporativa de Yoigo, a medida que su cuota de mercado creció hasta el 2,91% de todas las líneas móviles –más o menos tiene ya 1,5 millones de clientes– y después de haber acaparado la mayor parte de las portabilidades y nuevas líneas en los últimos años, según dijo en marzo la CMT.

Cualquiera que entre hoy en la web de la operadora descubrirá que, si bien su tipo de letra no es el Arial 6, no debe pasar de los ocho puntos por letra. En la sección de las tarifas de internet, hay ahora cambios de velocidades de conexión, consumos mínimos, precios sin y con impuestos, condiciones variadas… La sección de tarifas de voz empezó con una tarifa única en 2006 y hoy es un popurrí de números, horarios de tarifas planas y demás. Imposible ofrecer un abanico de servicios tan amplio sin que la letra pequeña inunde la página por todas partes.

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